lunes, 6 de febrero de 2012

Los Misterios de la Muerte

A veces pienso que cuando te mueres, descubres todos los secretos de la vida. Y seguro dices "aahh, ¿era eso?". Y te ries de los vivos.



Cuando era pequeña, me quedaba en las noches mirando al techo sin sueño y pensaba un sin fin de cosas que como niños nos preocupaban. Uno de ellos era la muerte.


Recuerdo que en la oscuridad de mi habitación me cuestionaba sobre eso, en que sentías después, a dónde ibas o qué pasaba. Mi respuesta era una oscuridad eterna, sin sensaciones, como dormir para siempre. Mi miedo era tal después de esa conclusión que creo no podría explicarlo con palabras, pero se que es una sensación a la que todos como niños, podemos entender. Todos lo sentíamos diferente. 


Al final dejaba de pensar en pendejadas y me iba a dormir, pero siempre con esa espinita que esperaba nunca (por lo menos, no tan pronto) llegar a descubrir.


A mis 26 años y después de pasar por algo que para casi todos tiene sinónimo de muerte, no había tenido tiempo de cuestionarlo de nuevo por más increíble que parezca. Durante y hasta después de mi tratamiento mi modus vivendi se basaba en la frase "La muerte no es una opción". A parte de que en toda mi vida nunca había tenido ese contacto directo con ella. Mi conocimiento era nulo en cuanto a experiencia. 


Hace 3 semanas falleció una persona que fue un factor importante en vida y tratamiento. Mi Tía Rocio había sido diagnosticada con Melanoma, el cual hizo metástasis a varias partes del cuerpo, incluyendo el cerebro. En el momento que el cáncer se encontraba en forma de 3 tumores, los doctores no le daban más de 3 meses. Diez años después seguía más viva y feliz que nunca.


Ella estuvo conmigo el día en el que fue diagnosticado mi cáncer tras una biopsia. Una semana antes de mi operación fui a verla a su casa, ella quería platicar conmigo. Me enseñó una de las frases más importantes que marcó mi vida entera. Me enseño que la enfermedad esta en la mente, que mientras yo estuviera bien y con pensamientos limpios y positivos todo iba a salir bien.


Que otra prueba podría yo tener ante eso más que ella, a pesar de las limitaciones que tenía póstumas a su duro tratamiento, ella disfrutaba la vida a lo grande y no había día que la viera sin una sonrisa en el rostro. Debo admitir que no era muy seguido por mi tratamiento, pero aun así era muy chido verla.


Al final se fue con una hermosa sonrisa, sabiendo que así como ella lo decidió en vida, no iba a dejar que el cáncer se la llevara. Y así fue. Un aneurisma la dejo inconsciente 2 semanas antes de su despedida del mundo terrenal. Ese fue mi primero contacto con la muerte en toda mi vida y vaya que fue fuerte. 


Todo ha sido muy difícil de asimilar por todo el contexto alrededor, la conexión más allá de lo familiar que tenía con ella, las enseñanzas que me dejo en vida y el mal gusto de preguntar por mi salud en medio funeral de los presentes (sin afán de ofender). Pero a partir de esto volví a retomar el tema de la muerte en mi cabeza, claro, de una manera menos infantil.


Él día de ayer me enteré del fallecimiento de una gran tuitera de la cual desafortunadamente no tuve el gusto. Amaya Marichal se encontraba en una fuerte lucha contra el cáncer. Compartía su historia por medio de su blog, el cual junto con sus tuits, era un must para mi.


A pesar de no haberla conocido en persona, esta red social crea lazos tan fuertes que al enterarte de estas noticias, simplemente te sientes desvastado como si hubiera sido tu amigo del alma del colegio o como si hubiera sido un familiar cercano.  


Entonces ¿Qué es la muerte después de todo esto? ¿Qué tan cerca de mi estuvo todo este tiempo? 


Al principio me dio un poco de miedo verla de frente, aceptarla y darme cuenta que está más latente con esta enfermedad. Pero al final, creo que en todos está latente de una u otra forma.


Al ver a estas dos persona sufrir, podría decir que la muerte fue su premio por ser personas tan ejemplares. Despedirse del sufrimiento terrenal para irse a un lugar donde el dolor no existe y donde descubren todos esos secretos que los simples mortales nunca sabremos hasta la hora de nuestra partida.  Que ellos podrán vernos desde donde estén y sonreír al ver nuestra incredulidad ante la vida. 


Eso significa la muerte para mi ahora. La veo con tranquilidad, como una bendición casi. Porque al final, los vivos somos los que nos quedamos aquí en un mundo lleno de problemas, contaminación y un supuesto Apocalipsis (jaja). 


Aunque es obvio que espero no verla en mucho tiempo, se que no tendré miedo de esa eterna oscuridad cuando llegue.


Descancen en paz 

domingo, 20 de noviembre de 2011

A los 26

Cada vez mas cerca de los 30, ya toda una vida recorrida. Empiezas a hablar de tus recuerdos con 10 años de diferencia. Hace mucho tiempo deje de preguntarme que sigue, ya sólo sigo con paso firme y tomo lo que voy encontrando en el camino.

Ser valiente no es sólo cuestión de suerte

miércoles, 19 de octubre de 2011

La parte oculta de mi historia

Detuve mi rutina un momento para poder dedicarle una entrada hoy 19 de octubre, día internacional contra el cáncer de mama.


Generalmente mis entrada ya están preparadas previamente, checadas y aprobadas por mi misma antes de ser publicadas. Pero ésta es completamente improvisada, aparte de que es un tema que no había querido tocar hasta que hubiese terminado todo mi tratamiento. Aparte de que a causado opiniones encontradas de la poca gente que sabe al respecto.


Desde que tengo uso de razón y boobies, me hice del hábito de estarme checando mensualmente. A pesar de mi complexión delgada, siempre las tuve muy grandes para mi cuerpo. Entonces creo que es buen motivo para estarse checando.


Cuando tenía 22-23 años, en uno de mis chequeos noté una bolita rara. Como cualquiera me asuste y de inmediato acudí a mi ginecóloga de "confianza". Iba a mis consultas con la Dra. Fernanda Rio de la Loza, en el hospital Rio de la Loza que se encuentra atrás de Heliplaza en Satélite. Recuerdo que siempre me hacía esperar demasiado antes de la consulta y ya en su consultorio, el trato era muy impersonal y a pesar de haber ido varias veces, nunca me recordaba (como paciente). Digo, no le había puesto atención a estos detalles. Siempre pensaba que así eran todos los doctores.


Me checó, detectó la bolita que yo ya había sentido previamente. Me mando a hacerme un ultrasonido de ambas mamas y que cuando tuviera los resultados regresara para checarlos. Así fue, hice estudios, me dieron resultados y regresé. Al ver el ultrasonido de inmediato dijo "es un quiste, no pasa nada" toma vitamina E y listo. Así terminó todo, yo que me quedé tranquila y seguí mi vida.


Por ahí de agosto del 2010 (me cuesta un poco aun recordar fechas inmediatas exactas por secuelas de las quimios) yo vivía mi vida, tenía ya 24 años. Al parecer todo iba bien, hasta que un día en el trabajo mientras platicaba con un amigo me empezó a querer hacer cosquillar por joder en la axila. En el momento que lo logró me dijo "Priscila, ¿qué tienes ahí?". En el momento que toqué mi axila, tenía una bola gigante, al parecer un ganglio inflamado. Recuerdo que me saqué muchisimo de onda, tanto que inmediatamente le hable mi madre, con la cual ya no vivía. 


Hice una cita con la misma Dra. antes ya mencionada (Dra. Fernanda Rio de la Loza, en el Hospital Río de la Loza en Satélite), me la dieron al día siguiente. Llegué, me mando a hacer los mismo estudios que la primera vez, los hice y al regresar a mostrarselo fue cuando esa señora cayó en mi gracia. Para empezar, como siempre, no me reconoció y me pregunta si venía a hacerme un papanicolau. Yo, molesta le dije que venía a mostrarle los resultados de mi ultrasonido. En ese momento cayó en cuenta de quien era y me los pidió. Los vio y al notar el ganglio gigantesco me derivó al especialista en mama.


El Dr. Ernesto Sánchez Forgach fue el que me atendió y atiende actualmente. Vio los estudios e inmediatamente me mando a hacer una mastrografía (cosa que a una mujer de mi edad no se le hace por lo denso que es a nuestra edad los senos). Viendo los resultados, aparecía la bolita que yo me había detectado años antes, pero mas grande y el dr. pensaba y pensaba y concluyó que por la forma y edad era muy posible que no fuera maligno, pero que tenían que hacer una biopsia y posiblemente retirar el ganglio que parecía apunto de explotar.


Ya me sentía un poco mas tranquila, ansiosa por la cirugía pero bien. Aunque dentro de mi había algo que decía que algo no andaba bien. Llegó el día de la cirugía, 8 de octubre del 2010. Me hicieron todavía un ultrasonido antes de la biopsia para ubicar el "tumor aparentemente benigno" y el ganglio gigantesco en mi axila. Me prepararon, entre al quirófano y lo demás es historia.


En el momento exacto que desperte de la anestecia el Dr. Forgach se acerco, consternado a darme la noticia que el patólogo ahí presente para checar el tumor recien extraido, en efecto era maligno.


Lo demás ya lo saben, pero lo importante aquí y la conclusión es la mas que evidente negligencia médica e indiferencia de la Dra. Rio de la Loza. Ese tumor venía creciendo desde 1 año y medio antes de su diagnostico, dándole chance de que hiciera metástasis a mis ganglios en la axila y llegara a una etapa 3 (de 4 etapas). Haciendolo un tratamiento de quimioterapia mas largo y fuerte.


La moraleja de la historia para todas ustedes es que no se conformen nunca con una opinión, si no se sienten seguras acudan a otro medio y de preferencia que no sea un ginecólogo, ellos de lo único que saben es de allá abajo.


Por mi parte sigo considerando una demanda por negligencia médica, pero por el momento puedo denunciarla de alguna manera por medio de mi blog.





miércoles, 12 de octubre de 2011

Conociendo al Enemigos



Cáncer, una palabra que al escucharla la asociamos con una sola cosa: Muerte. Bueno, también con la falta de cabello. Pero en realidad que tanto, como simples mortales, sabemos de esta enfermedad. Digo, sabemos en que consiste una gripa, un dolor de panza o hasta un ataque al corazón; pero ¿acaso sabemos en que consiste la mortalidad de esta enfermedad?

Wikipedia define al cáncer como

“… el conjunto de enfermedades en las cuales el organismo produce un exceso de células, con crecimiento y división más allá de los límites normales, (invasión del tejido circundante y, a veces, metástasis).”

Esto hablando de los tumores cancerígenos en general. Pero vámonos de lo general a lo particular. Si se meten a este tipos de páginas o simplemente googlean “cáncer de mama”, encontrarán un sin fin de link con datos extremadamente técnicos que gente sin estudios médicos (o sea todos nosotros) podría entender en su totalidad. Ni si quiera yo, que ya pase por eso, podría explicarlo con claridad. Es muy limitado mi conocimiento y en verdad preferiría no errarle y verme mal al respecto, pero trataré.

Los tipos de cáncer de mama se dividen por “donde se generan” dentro del seno. De eso depende su nivel de peligrosidad. El crecimiento de los tumores dependen de varias cosas y esto hace que se divida en solamente dos:

-       Los que su crecimiento dependen de hormonas como el estrógeno, progesterona o el HER2, siento estos dos los más comunes.
-       Triple negativo: Este recibe su nombre ya que el tumor no depende de las tres hormonas anteriores. Es un cáncer relativamente nuevo con apenas 5-6 años de investigación. Se dice que es mucho mas difícil de combatir ya que su reacción a las quimos no es tan favorable como la primera.

Hago hincapié en “se dice”, porque si lo googlean podrán encontrar cosas que como paciente no quieres ni ver. Páginas repletas de “es el cáncer con peor pronostico”, “mayor probabilidades de recaída”, etc. Pero bueno, para información de mis lectores, mi cáncer fue triple negativo y a comparación de los malos pronósticos que se dicen, yo reaccioné de maravilla a mi tratamiento de quimioterapia haciendo que el tumor desapareciera por completo.

Sabiendo esto, ya pueden darse una idea general sobre el cáncer de mama. Ahora, ¿qué la hace tan mortal? Pues en realidad su mortalidad se basa en la falta de información, en que las mujeres no se hagan lo estudios pertinentes. El cáncer no tiene ningún síntoma, no se siente, no te duele, crece sin avisarte. Entonces al no hacerte los estudios de manera regular, éste puede ir creciendo más y más sin que uno se percata.

Es entonces cuando pierde el control y de estar en tu seno se pasa a ganglios, huesos, hígado o cualquier otra parte del cuerpo y ahí es cuando ya presentas síntomas, cuando ya es demasiado tarde.

El miedo y la pena son los mejor aliado de esta enfermedad, son cosas que se deben de dejar a un lado para no pasar por algo desagradable. Y esto no es exclusivo de señoras de arriba de 40 años.

Como mujeres jóvenes también tenemos que cuidarnos, no podemos hacernos mastografías pero si ultrasonidos mamarios, autoexploración o si de plano creen que son muy malas para eso de tocarse, entonces vayan con su ginecólogo o de preferencia un experto en mamas y que ellos se encarguen de checarlas.

Creo que en la actualidad todas le damos prioridades a cosas que tal vez no lo sean, me incluyo en eso. Pero siempre tenemos que darnos espacio para nuestro cuerpo, nuestra salud. Porque esto es lo que nos va a ayudar a seguir trabajado, fiesteando o simplemente caminando un día más.